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La tierra no es de quien la trabaja

Santa Victoria Oeste- Salta. Pueblos Originarios.
 

 
 

Vamos por donde vamos. El Marqués de Yavi.

El Manco Paz lo nombra, no sin cierta ironía, en sus memorias. También Belgrano llegó a escribir sobre este personaje de nuestra historia, personaje que se conoce como el Marqués de Yavi. Don Juan José Fernández Campero Maturana del Ba¬rranco, Pérez de Uriondo, Hernández de la Laya, marqués del Valle de Tojo, vizconde de San Mateo, comandante general de la Puna y coronel del Primer Regimiento peruano, como solía firmar en sus bandos y proclamas este patricio de la nobleza española, es mejor recordado como el mar¬qués de Yavi.

Su título de coronel le había sido concedido por el Rey de España, pero él, luego de la victoria patriota en Salta se puso al servicio de la causa revolucionaria, por convicción o quizá por un mal cálculo de las circunstancias, que le hizo perder “casi” todas sus posesiones en las vengativas manos de los leales al Rey.

Vamos a lo que importa.

Digamos que pronto será bicentenario de la revolución de mayo1810. Y antes hay otros dos centenarios desde la colonización y conquista. Tenemos cuatrocientos años de historia. (500 en otros lugares de América) En esas raíces tenemos que navegar para comprendernos, y para comprendernos necesitamos avanzar sobre la raíz de la posesión de la tierra.

Este Marqués es ejemplo: Su patrimonio, estaba integrado por toda la Puna, parte de la Quebrada de Humahuaca, la proyección cordillerana hacia el límite con Chile incluyendo San Antonio de los Cobres, más un segmento del Alto Perú. Sumados, el territorio total, era mayor al de varios países europeos juntos. La extensión de sus posesiones en lo que hoy es el noroeste argentino era de más de tres millones de hectáreas que, junto a las tierras de la región cordillerana de Los Cobres, completaban más de cincuenta mil kilómetros cuadrados.

Santa Victoria Oeste

Para llegar a Santa Victoria Oeste, hay que salir desde La Quiaca rumbo este, siempre bordeando el límite con Bolivia. Son casi 140 kilómetros donde hay que trepar una cordillera de 5000 metros de altura por caminos de cornisa. En un momento, cuando se está en la cumbre, las nubes quedan debajo de los viajeros.

Una pareja de cóndores comienza a girar en torno a la camioneta. La India saca fotos, Germán filma, pero ellos, los cóndores seguían ahí, sin dar un aletazo siquiera, sólo el viento. Y las montañas dibujadas por la mano de Dios.

Hay algo al respecto. Desde que uno se abre a la Puna de Atacama pasando Abra Pampa, entra en tierras del Inca. Son misterios. Conmociona. Como si hubieran elegido estar cerca del cielo. Por eso Dios está necesariamente esa pareja de cóndores, en las nubes que se adormecen contra las laderas o ver emerger como magia, la punta de un cerro.

Mística. Puede. Cuando se comienza en descenso, se va ingresando en grandes valles de un verde puro y en las laderas se van mechando los sembrados, las casas de ladrillo de barro crudo y las pircas para el ganado. Luces de colibrí por cada rincón de ese valle.
La tierra no es del que la trabaja

El asunto es este, hay una familia de apellido Campero – como el marqués de Yavi – son sus descendiente-, y que son dueños de 260 mil hectáreas, prácticamente todo el departamento de Santa Victoria. Esta familia estuvo cobrando arriendo a las cientos de familias que se extienden por ese territorio hasta ya pasada la dictadura. Luego falleció la mujer -de apellido Campero- y entro en sucesión. Y hasta hace poco algunos pobladores seguían pagano. Otros pagaban un vale trucho sobre presunta compra de sus parcelas. Gente a las que estuvieron estafando durante años.

Un hombre cuenta: esto, poder ser nos costó un montón. Lágrimas. Lloros persecuciones… por la parte patronal. Acá primero era el patrón. El dueño de todo santa victoria, un administrador que había en la finca. Había que ir al ingenio trabajar y pagárselo a él. Todo lo que tenías tenías que pagar. Si tenías vacas, si sembr