Alto Comedero. San Salvador de Jujuy. Una sucesión de viviendas y vida. En cada tanque de agua el símbolo de la Tupac: la imagen del Che Guevara o de Gabriel Tupac Amaru.
Un barrio completo y Tupac.
Allí encontramos a la Paca Fernández, exactamente en la puerta de la nueva fábrica, la bloquera, como la llaman. Y entrevistamos a esta mujer que ha sido empujada a luchar, a pelearle al hambre de los niños y luego, este sueño, este barrio (y otros, en pueblos del interior de la provincia), donde queda demostrado la creatividad y poder del pueblo cuando encuentra cauce. Y la Tupac tiene eso, pare horizontes. Y no exageramos. Pare horizontes.
¿Cómo empezaste en este trabajo?
Nosotros empezamos desde una Copa de Leche. Teníamos una Copa de Leche, un comedor y pensábamos más en los chicos y abrir un comedor en Moreno. Teníamos una casa grande que nos habían prestado y de ahí surgió esto de trabajar en la CTA. El sustento para alimentar a los chicos también surgió de nosotros, hacíamos empanadas, “bollos” para después ir a vender los días domingos. Nos juntábamos todo el grupo y así, para darle de comer a los niños. Y de allí empieza a surgir el tema de las Cooperativas. No sabíamos que era pero hubo fe.
Y ahí me vine a trabajar en la Cooperativa como una obrera más. Al pasar el tiempo íbamos tratando de mejorar el aspecto de nosotras, tratando de hacernos ver, que teníamos tanta capacitación cómo un obrero y también esfuerzo propio: ayudábamos a controlar la asistencia y lo que fuera. Y hoy en día somos encargadas de obra, de todas las obras que hay acá y de las otras que se están abriendo: la metalúrgica y chapa y pintura, también tenemos las maquinarias de todo eso.
Para nosotros es un orgullo haber dejado un trabajo, yo también trabajaba en el Mercado y la verdad es un orgullo decir estamos trabajando en la CTA. Aprendimos a trabajar, aprendimos a pelearla en la calle. A pelear con funcionarios o con quien sea, poner la cara y las cosas sobre la mesa. Es un esfuerzo grande, además Milagro nos hizo abrir los ojos y saber decir no, porque seamos humildes y pobres, lo mismo hay saber decir no. Hoy en día gracias a Dios y la Virgen sabemos con quién nos sentamos en la mesa y sabemos cómo pelearla.
Cuénteme el proceso, ¿cómo fue la primera casa…?
Empezamos con las ciento cuarenta y ocho viviendas que fue la primera construcción de la Tupac. Fue un verdadero calvario, es la historia que nos quedó, por que nosotros nunca habíamos agarrado una pala, un pico, todas las herramientas que maneja un hombre. Y un día, de la noche a la mañana, la Flaca (Milagro Sala) dijo: se van a largar las Cooperativas en Alto Comedero. Esto era un campo, entonces vinimos a ver y nos presentamos como una obrera más. Dejamos otros trabajos que teníamos afuera y nos inscribimos en la Cooperativa y después nos llamaron a las personas que queríamos trabajar y empezamos con las ciento cuarenta y ocho viviendas que son las primeras viviendas que hemos construido.
Después hicimos doscientas veintiocho en la segunda etapa y la tercera doscientas veintiocho más. La cuarta también, quinta etapa igual… acá en Capital tenemos más de mil viviendas. En Alto Comedero se han cumplido primera, segunda y tercera etapa. Toda la gente ya tiene su vivienda hecha. Nos está faltando entregar cuarta y quinta etapa, que ya están terminadas, para entregar a los compañeros. Empezamos la primera etapa alrededor del año 2002.
En San Salvador tenemos trabajando alrededor de mil doscientos compañeros, fuera de los de salud y la Textil. En Alto Comedero en total tenemos mil cuatrocientos compañeros trabajando.
Paca, ¿imaginaste esto alguna vez?
Nunca, -se ríe – te digo la verdad, el comienzo fue para nosotras muy pesado. A veces uno dice no se puede, le decíamos Flaca no vamos a poder… mirá que los changos de la Villa, de San Pancho… que esto y el otro. Y bueno empezamos |