Por eso, grande fue la sorpresa de Cristina ante la multitud, ante el discurso claro, conceptual de Milagro Sala. La misma Milagro que estando la presidenta no dudó en afirmar “que nosotros les demostramos que los pobres también podemos pensar como administrar la plata, y esto es importante, porque vuelvo a insistir, no hubo nadie, ningún gobierno que haya apostado a los que menos tienen, por eso quiero agradecer al gobierno de (Néstor) Kirchner.
Y prosiguió diciendo “yo sé que muchos empresarios de la construcción decían: que va a apostar por estos negros; pero ellos, (Néstor y Cristina) apostaron por nosotros y apostaron mucho; más bien como nosotros decíamos, de que la construcción deja mucha plata, y esta es la plata que deja, compañeros, cuando uno administra bien, de la Cooperativa Textil, de la fábrica de adoquines, de la fábrica de bloques.
Pero donde pegó el discurso de la Mila, donde tocó el corazón de Cristina, fue cuando remarcó que “tenemos que entender los argentinos y los jujeños, que todos tienen obligaciones y nosotros necesitamos salud, trabajo y educación; pero también como jujeños, como argentinos tenemos obligaciones” y aquí llega al eje conceptual cuando dice, “ellos pusieron el 50 por ciento para la fábrica y nosotros pusimos el otro 50 por ciento…”
Milagro, con esas palabras, puso la bocha alta. Puso el conflicto social de un país fracturado, que no se encuentra, y la puso donde hay que poner, “todos tenemos obligaciones con el estado”. Esta es la síntesis y lo más complejo de entender. Ser parte responsable del Estado, es hablar desde otro pensamiento, desde otro estilo de construcción.
Y habló Cristina
Con sorpresa. Esa sorpresa que para los ojos, es la Tupac. El Movimiento Barrial Tupac Amaru que está produciendo una modificación estética, inaugurando otra cultura pueblo, una cultura que nace de haber sabido rescatar en imágenes, eso que son los hombres y mujeres, que marcaron la diferencia, que estuvieron del lado y además, fueron pueblo: Gabriel Tupac Aamaru, Evita y el Che. (Cosa que no pasó desapercibido para Cristina)
Esa masa humana que, ante la presidenta, en su propio barrio del Alto comedero, demostró y mostró los logros de una lucha, de un derecho que sólo se logra, con eso, poniendo todo. “No es de Milagro, repite y repitió a lo largo del día la Mila, es nuestro, de todos. Si no comprendemos que esto los construimos todo, que esto tiene dueño, no comprendimos nada, compañeros, nada.”
Volvemos a Cristina
Pero eso “todos tienen obligaciones” fue donde abrevó la presidenta Cristina para dar vigor a sus propias palabras (Ya publicaremos los discursos completos). Sí, Cristina, al encontrar una postura abierta y constructiva, con ese sentido de que todos “tenemos obligaciones”, soltó artillería pesada para aquellos sectores que sólo piensa en sus intereses. Y ya sobre el estrado diría:”Se me encoge el corazón cuando los veo a ustedes, miles y miles, pobres de toda pobreza, decir que también tienen obligaciones; son la contracara de la minorías egoístas e insolidarias que nunca comprendieron el país, ni nunca lo comprenderán.
Nunca lo comprenderán. Nunca.
Y, palabras finales de la presidenta. Cristina, dijo” aquí, en Jujuy, en este lugar donde muchas veces se deben ha ver sentido como nosotros allá en la Patagonia; solos y olvidados, yo quiero decirles del compromiso de esta mujer con un proyecto de país, que no es de ahora, es de siempre y que ha sufrido muchas derrotas, derrotas que después ha pagado todos los argentinos. Es entonces que aquí, en este rincón de la Patria, el compromiso con la victoria de un proyecto nacional y popular está más allá de un partido político, de un sector social. Debe ser de todos los argentinos y para todos los argentinos”.
Y arriba de la fábrica, compañeros haciendo flamear banderas de la Tupac, la Wipala, pero también de las otras organizaciones como el MTL, Or |