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“El país no reconoce propietarios”

Y no podía ser de otra manera sino a la manera Tupac. Dice el cronista:
Cuando CFK comenzaba su discurso, una columna de la agrupación jujeña Túpac Amaru ingresó casi al trote detrás de varias banderas wiphala (que representan a las etnias aymara y kolla, y que suele usar Evo Morales) y otras con los rostros de Evita y el Che. La columna encabezada por Milagros Sala se ganó las miradas de buena parte de los asistentes: fue la más numerosa.

Página/12-Salta- 26.5.08

 

 
 

En el acto oficial por el 25 de Mayo, la Presidenta eligió no responder a las expresiones de los dirigentes rurales. En un breve discurso, citó los logros del Gobierno y destacó que “antes que el sector, están los intereses de la Patria”.
Habían pasado veinte minutos desde que terminara el último discurso en Rosario y la incógnita era si la Presidenta iba a endurecer sus palabras o volvería a convocar al diálogo, bajo el paraguas del acuerdo del Bicentenario. En los oídos de la delegación oficial todavía retumbaban las críticas que habían hecho Eduardo Buzzi, Jorge Llambías y Alfredo De Angeli –la mayoría de los funcionarios se había enterado de lo que pasaba frente al Monumento a la Bandera en tiempo real, vía celular–. Los conceptos de los ruralistas habían sido duros, desafiantes, y nadie podía descartar que Cristina Fernández se dejara llevar por el impulso de contestar los cuestionamientos. Pero la Presidenta no se salió de lo que tenía previsto. No hizo ninguna mención al conflicto con el agro y, con un tono enfático pero contenido, invitó a todos los argentinos a sumarse a “la gesta del Bicentenario”. En la convocatoria incluyó a los “productores”, una forma indirecta de dirigirse a los organizadores de la protesta rural.

Las palabras que eligió, la decisión de no contestar críticas y el tono que desplegó en los 14 minutos de su discurso fueron coherentes con el secreto a voces que circulaba entre los funcionarios que visitaron Salta. El Gobierno cree que el acuerdo con las entidades del campo llegará hoy. Incluso, Néstor Kirchner estuvo programando reuniones para esta semana advirtiendo que en un par de días el acuerdo será un hecho. La convocatoria al pacto social del Bicentenario, que fijaría metas económicas y sociales, incluyó también alguna mención crítica a las cámaras patronales del campo. “El país no reconoce propietarios, todos somos la Argentina”, amonestó. Cristina había dicho algo muy parecido hace dos meses, cuando el lockout y los cortes de ruta llevaban veinte días: “Les pido por favor que se piensen como parte y no como propietarios del país”.

El discurso de la Presidenta comenzó a las 14.51. Fue emitido por cadena nacional. La transmisión oficial había comenzado con las palabras del gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey. Tras nombrar a los héroes de la Independencia y hacer un homenaje a Güemes (“combatiente de la emancipación”), CFK se las ingenió para deslizar algunas críticas a las entidades ruralistas y la oposición, sin alimentar el conflicto. “Tal vez algunos piensen que (a los próceres) se les rinde homenaje cantando el himno y usando la escarapela. En realidad, el mejor homenaje es construir un país distinto. Los símbolos patrios no pueden ser símbolos vacíos.” La escarapela, justamente, era el distintivo que habían elegido las cámaras del agro para convocar a Rosario.

En el escenario ubicado al pie del cerro San Bernardo y del monumento a Güemes, coronado con el eslogan “la Patria somos todos” y con toda la estética nac & pop que impuso el secretario de Medios, Enrique Albistur, no había demasiados asientos: sólo para ministros, gobernadores y varias Madres de Plaza de Mayo. La Presidenta no dejó pasar la ocasión de rendir homenaje a las “mujeres del pañuelo blanco”. Minutos antes, Buzzi se había diferenciado del resto de los dirigentes rurales mencionando a las Madres. La Presidenta no quiso resignar ese emblema que el kirchnerismo considera parte esencial de su identidad. “Seguían levantando las banderas cuando todos las habían bajado”, las elogió.

El discurso siguió con un clásico de los últimos actos oficiales. El repaso de lo que el Gobierno considera “logros” de la gestión que comenzó el 25 de mayo de 2003. “Ese 2001 que todos queremos olvidar, se nos habían llevado el trabajo, las industrias, las jubilaciones. Los estatales cobraban en papelitos de colores. Nos habían robado la memoria, la verdad y la justicia”, enumeró CFK. “Ahora al enviado del FMI ya<