Martes, 2 de Septiembre de 2014 Buscador
 
Inicio
Actualidad
Interes General
Red Tupac Amaru
La Tupac
Prensa
Derechos Humanos
Cultura
Pueblos Originarios
Educación
Salud
Galeria de Fotos
Videos
Musica
Contacto
Enlaces
Latinoamerica
Tupac: historial

Suscribite al boletin de novedades
 
 
“El único requisito es ser solidario” - Pagina 12

LA ORGANIZACION TUPAC AMARU, LIDERADA POR MILAGRO SALA, CONSTRUYO UN BARRIO A TODO CONFORT.

En las afueras de San Salvador de Jujuy se encuentra el barrio de viviendas sociales diseñado y construido por Túpac Amaru. Piletas de natación, canchas de fútbol y casas que se distinguen por sus comodidades prueban el buen uso de los recursos.

 

 
 

“Bienvenidos al cantri de la Túpac Amaru”, reza el cartel en la entrada del barrio de viviendas sociales, para burlarse de los que lo llaman “el country de los villeros”. Adentro, decenas de niños del barrio Alto Comedero, en las afueras de San Salvador de Jujuy, juegan en una pileta comunitaria. Cerca de allí, en un quincho, se huele el aroma de un asado de domingo (sin alcohol, la disciplina de la Túpac es estricta), mientras un grupo de obreros juega al fútbol en una cancha de cemento. La organización barrial Túpac Amaru, que lidera Milagro Sala, tiene allí uno de sus epicentros, que se extienden capilarmente con cientos de comedores, guarderías, salas de atención médica, tres fábricas (una cementera, una textil y una metalúrgica) y dos escuelas en el centro de Jujuy. “La Túpac está donde hay una necesidad, por más que los compañeros no estén afiliados”, dice Sala, que acompañó a PáginaI12 en una recorrida por su vida y obra.
Dirigente de ATE, empleada del departamento de folklore del gobierno provincial, Milagro empezó con “cuatro o cinco compañeros” a extender la militancia gremial a los barrios, por pedido de Víctor De Gennaro. Era 1999 y los cortes de ruta en Jujuy y Salta estaban a punto de caramelo. “Volteamos cinco gobernadores, pero nos seguíamos perjudicando los que menos teníamos. Allí fue que empezamos con los hornos comunitarios: salíamos a vender empanadas, pizzas, locro y otras comidas. Con la plata, financiábamos las primeras copas de leche”, explica Milagro.
La copa de leche es la base de la organización. Todos los que se convierten en delegados de la Túpac tienen que haber coordinado una copa. “El requisito para entrar es ser solidario”, resume Milagro. Existen cerca de 900 delegados, que conforman la asamblea de la Túpac, que se reúne una vez por semana a tomar decisiones. De la experiencia árida de fines de los noventa, pasaron a tener 70 mil afiliados y a darles la copa de leche a 45 mil pibes: hay unas 400 en toda la provincia, que funcionan como las unidades barriales del movimiento, donde también hay huertas comunitarias, roperos comunitarios, talleres de apoyo para primaria y secundaria.
En 2004 consiguieron el primer financiamiento del gobierno nacional para construir viviendas. Les exigían que tuvieran arquitectos, ingenieros y contadores. “Nosotros le decíamos que teníamos todo, pero no –se ríe Milagro–. Empezamos a aprender de los compañeros albañiles, de los maestros mayores de obra.” Las casas y edificios que construyen pasaron rápidamente de ser las clásicas prefabricadas a tener un diseño propio, a tener inventiva (un ejemplo es el jardín maternal, al que decidieron construir como un castillo de cuento). La sede central de la Túpac, un edificio imponente, la hicieron en seis meses. Allí tienen una pileta climatizada, un tomógrafo y un ecógrafo.
También hay una pileta en la primaria para adultos Germán Abdala y secundario Olga Arédez. Tienen tres materias obligatorias: autoestima, historia y cultura de Jujuy y de los pueblos originarios y lucha del movimiento obrero. Ahora van a ir por un terciario. Estudiar es una obligación para cada obrero de la Túpac: si no completaron la secundaria, salen antes de turno de la fábrica y entran en la escuela. “El edificio no importa, si les tenemos que enseñar bajo un árbol, les enseñamos”, dice Milagro.
También hay otra pileta comunitaria en una estación de tren que recuperaron como centro recreativo al que puede asistir cualquiera: allí hay un escenario donde ensaya la murga Los Alegres Quemagoma y varios grupos de rock. La única condición es que no traigan alcohol. Ayer en el centro recreativo se repetía la escena: decenas de niños bañándose, escapando al calor, entre el decorado de duendes que puso la Túpac. Hay otras 7 piletas, una por cada barrio que construyeron. ¿Por qué tantas? “Porque acá en Jujuy era un símbolo de status de las familias de clase media o alta. Los pobres no iban a la pileta, se bañaban en ríos contaminados”, respond