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Fuerte respaldo de la CTA a Milagro Sala

Diario Critica - Los dirigentes estatales compartieron un acto con la líder del movimiento Tupac Amaru, cuestionada desde el violento escrache al titular de la UCR, Gerardo Morales. “Es un ejemplo de organización popular”, dijeron.
 

 
 

Víctor De Gennaro está en San Salvador de Jujuy. Enojadísimo. Acaba de terminar un acto frente a la Legislatura. Un acto del que participaron, por lo bajo, 20 mil personas. Una multitud que salió a la calle para desagraviar a Milagro Sala, la dirigente del movimiento Tupac Amaru que fue defenestrada, primero por el presidente de la UCR, Gerardo Morales, y en los últimos minutos, sin mencionarla, por Elisa Carrió. De Gennaro, entonces, aun después de hablar arriba del escenario, tiene más ganas de seguir haciéndolo:

“El arma revolucionaria de Milagro Sala son los hornos de barro, son las copas de leche. Estoy parado acá, en el segundo piso de la sede, en San Salvador de Jujuy, y miro. Y lo que estoy viendo es una pileta climatizada para que hagan gimnasia los pibes discapacitados de los barrios. Fijate, por favor, que estos gerentes que hablan, que hoy llenan los dos partidos mayoritarios, convertidos en máquinas de ganar elecciones, representan al verdadero dueño de la provincia: al Ingenio Ledesma. Es así, Gerardo Morales representa al poder instalado. Los gerentes políticos tienen miedo de estas nuevas formas de organización”, le dice a Crítica de la Argentina el referente de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

La organización Tupac Amaru es un movimiento de 70 mil afiliados, que emplea a unas 5 mil personas en sus seis fábricas cooperativas autogestionadas, que construyó 3.500 viviendas populares, 400 centros “copa de leche” y dos escuelas. Su líder natural es la jujeña, petisa y peronista, Milagro Sala, de 45 años, madre dos hijos, una mujer que fue abandonada al nacer en una caja de zapatos en un hospital, con fama de brava, que se dice amiga de la ministra Alicia Kirchner, que se define como kirchnerista crítica, que recibe ocho millones por mes del gobierno nacional para hacer obras y construyó un barrio modelo en la capital jujeña, que lidera un sector de la barra brava de Gimnasia, cuya organización está enfrentada con el Frente de Organizaciones Independientes que incluye a Carlos “El Perro” Santillán y al Polo Obrero y que en los últimos días, por obra y gracia de Gerardo Morales estuvo en boca de todos.

Hace un rato, sobre el escenario, Víctor de Gennaro –y también Hugo Yasky, secretario general de la CTA– hicieron llorar a Milagro Sala. Yasky sostuvo que se trata del “más alto ejemplo de organización popular de la Argentina”. De Gennaro recordó con emoción cómo la conoció, hace veinte años, cuando la dirigente daba sus primeros pasos en Asociación de Trabajadores del Estado de Jujuy. Milagro Sala dijo gracias, llorando sobre el pecho de los dos hombres que viajaron para reivindicarla.

El remolino de noticias sobre Sala empezó pocos días atrás. El senador Gerardo Morales sufrió un escrache en su provincia antes de una charla que iba a dar y se armó revuelo. Le echó la culpa de esos sucesos a Sala, a pesar de que ella no estaba en el lugar. Y a pesar de que Tupac Amaru no reivindicó los hechos (como sí lo hicieron otros grupos). Y con el paso de las horas, de los días, fue subiendo el tono de sus críticas. Primero, el presidente de la Unión Cívica Radical, subrayó, tal vez para sacarle al asunto una pequeña ventaja, la supuesta relación de Sala con los Kirchner. Y llegó a decir que Milagro Sala mantiene vínculos con organizaciones armadas “pese a que se presenta ante la sociedad como Heidi”.